10
May
2012

¡Felicitaciones Campeón!

o.fuentes /

El Atlético Madrid ganó merecidamente la Final de la Europa League. Y lo logró por varios motivos qué, en el fútbol, son fundamentales para conseguir un objetivo.  No discuto aquí, ni comparo el trabajo de Diego Simeone con el de Marcelo Bielsa. Ganar no es la perfección de nada y perder no es sinónimo de fracaso. Sí me detengo a comparar lo que hizo uno y otro equipo en la cancha del Estadio Nacional de Bucarest más allá del sistema de juego.

Ninguno apostó por el azar. La propuesta de ambos fue ganar utilizando sus elementos de la mejor manera posible. Y en ese rubro ganó el que mejor ejecutó su convicción, demostrando con creces que su estado anímico era superior en lo individual y en lo grupal.  El Atlético entró convencido de que era capaz de lograr el objetivo y lo que trabajó desde lo futbolístico, me da la sensación, que ya lo tenía desde lo mental.  Lo soñó, lo visualizó, trabajó para conseguirlo y finalmente cantó campeón sin dejar dudas de quien lo merecía.

En otras palabras, el Atlético daba muestras de ser un equipo "enchufado" mentalmente, no así el Athletic que fue dubitativo en varios sectores, especialmente en zona defensiva, aunque jugó todo el partido buscando el arco de Thibaut Courtois.  El fútbol es ataque y defensa, y como alguna vez dijo Don Alfredo Di'Stéfano: "Ningún jugador es más importante que el equipo". Así jugó el Colchonero.

Podría enumerar motivos de un resonante triunfo escalonadamente pero la verdad, es que no tiene sentido, porque lo que realmente importa no es el orden de los mismos, sino que finalmente la unión de ellos terminó siendo el camino que se buscaba, el éxito.  Ganar la Final. Ser campeón en buena ley como lo fue el Atlético.

¿Por qué fue el Atlético y no el Athletic el campeón cuando ambos llegaban con las mismas posibilidades y prácticamente sin que ninguno de los dos se sacara ventajas a la hora de apuntar un favorito?

Simplemente, si se me permite el término, porque jugó su mejor partido de la campaña en Europa League y quizás el mejor desde la llegada de Diego Simeone al banquillo.  El equipo jugó como tal, como debe jugar un equipo que quiere ser campeón.  Las actuaciones individuales pesaron a favor del equipo y allí está el valor de Falcao y compañía, abriendo el camino.

Insisto en la poca necesidad de enumerar correlativamente los puntos que considero claves, por ello, comienzo con que el Atlético fue superior porque  jugó la Final ante el Athletic Club de Bilbao, como se debe jugar una final. Con personalidad, con sacrificio, con entrega, pensando en el compañero desde lo individual para favorecer al grupo todo, pero fundamentalmente acompañando todo eso con talento. Aquello le abrió paso a los mejores jugadores que luego aportaron lujos por, caso los goles, necesidad y no por lucimiento propio. Eso cayó por decantación.

Desde la unión de voluntades, compenetración en el juego y contracción al trabajo en todos los sectores del campo, fue más equipo el Atlético que su rival. Desde el arranque se paró en un sector de la cancha, de medio campo hacia arriba para presionar y romper la salida de un equipo veloz pero impreciso.  Lo atosigó siempre, lo incomodó, pero además, retrocedió en bloque, ordenado.  Cada uno cumplió su plan de sacrificio y cuando gozó de alguna licencia defensiva, el Athletic dio varias, algunas forzadas y otras no, aprovechó su talento para marcar la diferencia.

No es casualidad que Falcao fuera el mejor de la cancha y marcara sendos golazos (un gol mejor que otro, dependiendo del gusto del consumidor) y otro de Diego, (para mí, el mejor Diego Ribas que he visto desde que llegó a Europa). El colombiano se sintió muy bien acompañado en el juego por el brasileño ex Santos, por un Arda Turán inspirado, un Adrián que estuvo bastante errático pero que nunca renunció a cooperar en una función desgastante bajando al medio en socorro de Mario y Gabi (gran rendimiento de ambos). El Tigre se sintió mejor cobijado y sacó provecho de un equipo que mordió siempre, que peleó todas de principio a fin y dijo presente con una excelsa actuación. ¡Lo feliz que debe estar José Néstor Pekerman!

El Atlético desnudó falencias muy notorias en el equipo de Marcelo Bielsa, que se dedicó a ir al frente pero como se encontró con una muralla bien escalonada se fue quedando sin argumentos, sin respuesta concreta. Sin arsenal.  Primero, los cuatro de arriba se desdoblaban en la cooperación con Gabi y Mario Suárez para romper el circuíto entre Muniain-De Marcos-Ander Herrera-Susaeta de tal forma que Fernando Llorente quedó aislado o devorado por la firmeza de Miranda y Godín. El 9 tuvo escasas ocasiones pero nunca en soledad y de cara al gol. En los laterales, Juanfran y Filipe Luis ganaban más de las que perdían y les quedaba resto para subir y acompañar.

La pelota iba hacia el campo del Atlético sin limpieza, sin claridad y volvía con mucho peligro porque todos los que retrocedían para buscarla eran un arma sorpresiva en ataque. Lo sufrió todo el fondo del Athletic, comenzando desde la primera contención, el dúo de los Ander, Herrera e Iturraspe.  Desde allí, la muestra que un plan estratégico es vital, pero el no olvidarse en ningún momento de que se tiene jugadores con talento, mucho más todavía.  Ese talento individual fue el mejor aliado de un plan basado en la lucha de y por el equipo.  

De esa manera ganó el Atlético… De esa manera ganamos todos porque la Final en el Estadio Nacional de Bucarest, fue un hermoso partido de fútbol. 

 ¡Felicitaciones Colchoneros! ¡Felicidades Campeón!

Hasta la próxima.

Omar Fuentes 

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