¿En qué quedamos?
Tanto Julio César Falcioni como Juan Román Riquelme tienen sus maneras de ver las cosas. Como ocurre en millones de casos, los dos pueden actuar distintamente ante una misma cuestión. Se habla mucho y se dice poco. Por un lado especulan con que Falcioni no soporta más a Riquelme y también que JR no quiere saber nada con JC. El 10 de Boca se alejó de la actividad por sentirse vacío y ya no es solo él quien se vio despojado. El entrenador del Xeneize expresó que todos los días está esperando que Riquelme se presente a entrenar porque para Falcioni es una pieza clave. ¿Cómo no serlo?
El hecho de que Riquelme, para el mundo, muestre (potenciales) caprichos no implica que no sea fundamental para un plantel que –con todo respeto- merma notoriamente sin la presencia de su armador. Riquelme es uno de los mejores jugadores de fútbol de la actualidad, al margen de sus treinta y cuatro años, y también apartándonos de que su físico en varios momentos le juegue en contra. Boca es uno con JR y otro sin. Y lo será más allá de que cuando arranque la nueva temporada tenga la capacidad de ganar cuanto campeonato afronte.
No estoy de acuerdo con los hombres que intentan posicionar sus nombres por encima de las instituciones. La sensación que vivo es que es lo que buscó Riquelme en más de una oportunidad. Suponiendo que mi hipótesis sea real, habrá que escuchar su voz y que él exprese lo contrario. Lógicamente no lo hará a partir de un reclamo mío. Si siente que debe llevarlo a la práctica lo hará motu proprio.
Sin quererse, tal vez sin estar en la misma sintonía, los dos se necesitan. Riquelme, porque pregona un estado de felicidad absoluta cuando “juega a la pelota”, y Falcioni porque tendrá resueltos buena parte de sus huecos ofensivos con la presencia del futbolista en el terreno.
Ahora tendrá que entrar en acción la dirigencia de Boca Juniors. Será Daniel Angelici, Presidente del club, quien deberá hablar con Riquelme para persuadir a Román. Y el técnico está obligado a poner su granito de arena en este embrollo que ninguna de las partes quiso (creo) vivir y en la que se involucraron.
Hay algo que como profesionales no deben olvidar jamás. Ellos hoy están en el club, mañana no lo estarán y así y todo la institución seguirá en pie, viviendo y creciendo como lo hizo desde el 3 de abril de 1905.

