¿Existiría dinero para comprarlos?
El mundo cambió y el fútbol, como parte de la sociedad, también.
Décadas atrás era casi imposible que un jugador se marchara de su país buscando continuar su carrera más allá de las fronteras que lo vieron nacer.
Hoy en día los pases son moneda corriente y, en el período de transferencias, la cantidad de cambios de clubes que se ejecutan es incalculable. Las cifras de muchas negociaciones se traducen a irrisorias.
No estoy en contra del fútbol moderno y, menos, de sus protagonistas. Felicito que persigan la mejora económica, que la misma los lleve a alcanzar la salvación en dicho aspecto. Me deleito con Cristiano Ronaldo, Kaká, Lio Messi, Fernando Torres, Lio Messi, Carlos Tévez, Didier Droga, Iker Casillas, Xavi Hernández y Kun Agüero, por citar algunos casos. Pero, ¿es normal que los clubes requieran cifras astronómicas por los derechos federativos de estos jugadores?
A todos nos pasó que disfrutamos de un jugador “X” y cuando quisimos compartir esa admiración con nuestros padres o abuelos recibimos, a cambio, la siguiente frase: “…lo decís porque no viste jugar a…”. Advertí que tenían razón. De otra manera no podría explicar mi postura.
Comparar siempre es odioso, más cuando se trata de una materia tan opinable como el fútbol. Igualmente estoy convencido de que si por los hombres de hoy se manejan decenas y centenas de millones de dólares (y/o euros), por quienes inmortalizaron sus nombres en mi memoria, no existiría dinero que pueda abonarlos.
¿Cuánto se pagaría hoy por la magia Zinedine Zidane? ¿Y por los goles de Romario y Marco Van Basten? ¿Por el despliegue de Ruud Gullit y de Frank Rijkaard? ¿Por la inteligencia de Lothar Matthäus o Enzo Francescoli? ¿Por los desbordes de Claudio Caniggia? ¿Por las subidas de Cafú? ¿Por la elegancia de Fernando Redondo? ¿Por la potencia de Gabriel Batistuta? ¿Por el “chaplinesco” fútbol del Pibe Valderrama? ¿Por el temperamento de Eric Cantoná? ¿Por la tozudez de Hristo Stoitchkov? ¿Por las pinceladas de Michel Platini? ¿Por este mediocampo brasileño: Zico, Sócrates y Toninho Cerezo?
Diego Armando Maradona es, como en algún momento lo definió su hermano Hugo, un “marciano”.
PD: A Pelé no lo vi jugar.

