08
Mar
2012

Único e irrepetible.

j.rowinsky /

Guardiola estaba preparado para la conferencia de prensa, tranquilo como siempre, con capacidad para morder las palabras y que no salga de su boca nada más que lo que quiere decir, enfrentó a los periodistas, claro que enfrentar es un decir pues con su experiencia en esta oportunidad sabía de antemano que todo le sería agradable. Con la primera pregunta fueron derecho al tema, Messi.

 

A Pep le hubiera gustado que preguntaran sobre como el Barcelona se las ingenió para eliminar al Bayer Leverkusen en la Champions League por un agregado en el tanteador de 10 a 2, pero no era el día para hablar del Blaugrana, así que largó lo que vino pensando desde que salió de los vestuarios luego del abrazo con sus dirigidos: “Hemos visto una de las noches más especiales de Messi, es un regalo. Si un día quiere hará seis. Siempre podré decir que lo he entrenado. Es un jugador único, por su talento innato y por su capacidad competitiva”. Era un homenaje del mejor Director técnico del mundo, el guía del equipo que asombra por su clase y calidad de juego, al genio con cara de niño. Es que se le había visto en las imágenes que nos trajo la televisión. ¿Quien podría estar más orgulloso que Guardiola?

 

Del otro lado, el mundo entero, ya arrodillado ante el arte del Pulga, no salía del asombro. Cinco goles en la Champions no había logrado nadie, pero más allá de la cantidad estaba la calidad, es que el argentino tiene una relación de amor con la pelota (para este caso prefiero el nombre femenino), muy pocos jugadores pueden mostrar ese idilio y los que amamos este juego no podemos hacer otra cosa que quedar extasiados por la magia que nace en sus pies y que explota en su relación con ella.

 Messi es incapaz de pegarle, él  no la patea como decimos en el Río de la Plata, él la acaricia que es muy distinto. Lo increíble es que la pelota responde, son dos partes de una sola acción. No importa si en algún momento ella y él se desencuentran, pasa en todas las parejas, pero cuando se unen, la pasión contagia y nos llega como un mensaje divino. No voy a cometer el error de compararlo con nadie, sería un sacrilegio para este juego que no tiene parangón y además no sería justo con otros grandes jugadores. No pensé en ningún otro mientras veía el partido festejando con gritos cada uno de sus goles.

 

Rescato la simple pero enorme definición que hizo en esa misma conferencia de prensa el técnico del Bayer Leverkusen, Robin Dutt: “Sin Messi el Barcelona ya es el mejor equipo del mundo, pero con Messi es prácticamente de otra galaxia”

 

Tenía razón Guardiola cuando adivinó que cariz tendría su contacto con la prensa. En el futuro todos recordarán que el dirigió al Barcelona que asombró, pero por encima de esto, este milagro que no es poco, una menuda estrella, única e irrepetible, dejó a la humanidad entera a sus pies y él estaba ahí al costado de la línea de cal dirigiéndolo.