11
Apr
2011
Antesala de Clásicos
Quique Sánchez Flores no será el técnico del Atlético de Madrid para la próxima temporada. La campaña trajo resultados decepcionantes para los colchoneros, y ni siquiera los atenuantes de la baja de Forlán, la venta de Simão, o el pobre rendimiento de los fichajes de invierno pudieron salvar ese matrimonio. Con Quique al mando, el Atlético ganó dos trofeos que no tenía, la Europa League, la Supercopa de Europa, y llegó a la final de la Copa del Rey 2010. No obstante, el divorcio era irremediable, pese a que hoy el equipo está en puestos de Europa League.
Esa fue una de las noticias más importantes de la semana. Sin embargo, la más importante de todas es la que marca la cuenta regresiva al primer Clásico del 2011: el Real Madrid-Barcelona de la Liga que se jugará el próximo sábado en el Bernabéu.
En la antesala al duelo, ambos grandes tuvieron una semana perfecta. La carrera a dos vueltas por llegar a las semifinales de Champions los muestra con una cómoda ventaja tras la primera de esas “dos vueltas”. Y por ello, y por mal que les pese al Tottenham y al Shakhtar, queda instalada en el aire la sensación de que ambos van camino de un nuevo encuentro en las semifinales de la máxima competencia continental.
Luego, en la Liga, no hubo grandes novedades. El Madrid tenía un partido complicado en el papel, y lo resolvió con solvencia. Y el Barça tenía un partido “fácil”, y se complicó al punto de ir en desventaja por tres minutos ante el colero de la Liga.
Cada quien tuvo sus bemoles. Para ganar en San Mamés, y para seguir aferrado al sueño de la Liga, Mourinho (que no habló en lo previo y lo posterior al partido) movió varias piezas. Se guardó en el banco a Carvalho, Marcelo, Xabi Alonso, Özil, Cristiano Ronaldo, y Adebayor. Y confió en Pepe como refuerzo de la medular, y le volvió a dar a Higuaín el centro del ataque.
Los blancos tuvieron músculo para ganar la batalla del medio, y velocidad (en Di Maria) para romper a la defensa bilbaína. Dos penales a Di Maria convertidos por Kaká (en tarde de resurrección) pusieron al Madrid al comando, y luego Cristiano Ronaldo (relevo de Higuaín), marcó el 3-0. Tarde tranquila para un Madrid que por estas horas – curiosamente – parece soñar más con Inglaterra que con el Clásico. “Hemos sacado adelante un partido complicadísimo y ahora vamos a pensar en Londres. El Tottenham ha metido hoy tres goles en media hora y no va a ser fácil”, dijo Aitor Karanka tras la victoria ante el Athletic.
El Barça vivió una tarde-noche extraña. El cielo de una tarde apacible se llenó de nubes negras, y hasta de un peligroso chubasco. Almería, con su tercer técnico de la temporada (el debutante Roberto Olabe), puso a prueba la paciencia del Barça. Y los de Guardiola – con varios cambios respecto del “equipo ideal” – estuvieron cerca de sufrir algo similar al “Sportingazo” de la semana pasada en el Bernabéu.
Tras una jugada armada entre Crusat, Piatti y Corona, el Barça se vio en desventaja en casa, algo que no le ocurría en Liga desde hace casi seis meses, en la victoria por 2-1 ante el Valencia. Y con el 0-1 aparecieron los fantasmas…
Hasta que David Villa, quien sigue ineficaz ante el arco rival, aunque sea eternamente peligroso, aprovecharía un pelotazo de Milito para encarar a Diego Alves y provocar la pena máxima tres minutos después del gol almeriense. Messi se vio las caras ante el “atajapenales” de la Liga (Diego Alves), ganó la batalla, y volvió a festejar tras una sequía de 30 días. Ese gol fue fundamental para frenar la hemorragia que se pudo haber desatado tras la estocada de Corona.
Más tarde, un cabezazo de Thiago colocaría al Barça al frente apenas pasada la hora de juego. Pero Almería seguía peleando, y Guardiola no estaba contento. En su sector técnico, Pep vivió un partido tenso, plagado de indicaciones, y hasta de reproches con alguno de sus jugadores.
Como un bálsamo, Messi calmó los ánimos en el 91 al aprovechar un error del uruguayo Marcelo Silva, y así el Barça terminó la noche agitada con sonrisas, y con números de récord para su emblema y goleador.
Gracias a sus dos tantos, Messi llegó a 29 en Liga y 47 en la temporada, igualando la plusmarca del Barça para una campaña que poseen el propio Leo y Ronaldo Luiz Nazario de Lima. En el proceso, el rosarino también esquivó la quinta amarilla que lo hubiese dejado sin partido en el Bernabéu. “Arriesgamos al ponerlo porque su ambición contagia al resto del equipo”, justificó Guardiola, quien asimismo, y sin olvidarse del duelo del martes ante Shakhtar, ya empezó a hablar del Clásico del sábado.
“Tenemos una oportunidad única de dar un golpe decisivo a la Liga. Si perdemos, el Madrid se pondrá a cinco puntos. Los jugadores deben jugar este partido como si fuera el del año pasado; como si estuviéramos empatados en puntos. Porque en el Bernabéu no se dosifica ante un rival tan fuerte”.
La historia
Allá por 1983 se produjo el único antecedente – que yo recuerde – de una sucesión semejante de clásicos a la de cuatro que seguramente vamos a vivir a partir del sábado.
El 4 de marzo de aquel año, el alemán Udo Lattek era cesado del cargo de entrenador del Barcelona por la directiva que encabezaba el polémico Josep Lluís Núñez. Tras un interinato de un partido de José Luis Romero, César Luis Menotti tomó las riendas del primer equipo. Y el 26 de marzo, al Flaco lo esperaba su primer Clásico, el correspondiente a la jornada 30 de una Liga que ganaría el Athletic Club.
Entre ese 26 de marzo de 1983 y el 29 de junio (del mismo año), se disputarían 4 clásicos, y dos de ellos definirían trofeos. Curiosamente, el Barça no perdió ninguno de esos partidos. Es sólo un dato… aclaro… como para explicarle a aquellos que ya le quieren poner alguna camiseta a uno…
El primero de esos Clásico, el de la Liga, fue para los catalanes, que aunque venían lejos de la punta, les serviría para “molestar” las ansias de título de un Madrid que estaba peleando el campeonato con el Athletic, y que a la postre lo perdería por un punto.
Jugado en Camp Nou, el Barça ganó ese primer duelo por 2-1. Los goles los anotaron: Juanito al 20 (el 0-1), Diego Maradona al 45 (al cierre del primer tiempo), y Perico Alonso (padre de Xabi Alonso) al 77.
El segundo clásico, el de la final de la Copa del Rey, se llevó a cabo en La Romareda, en Zaragoza, y se definió por el mismo marcador, dándole a Menotti su primer título en España al vencer en la final al equipo que era dirigido por otro argentino: Don Alfredo Di Stefano. Víctor adelantó al Barça al 32; Santillana igualó al 50, y Marcos (con un hermoso golpe de cabeza) le daría el trofeo al Barça en el minuto 90.
Los últimos dos partidos de aquella seguidilla fueron los de las finales de la extinta Copa de la Liga. En la ida, disputada el 26 de junio en el Bernabéu, los eternos rivales disputaron un encuentro memorable que terminó 2-2, con los 4 goles anotados en el segundo tiempo. Francisco “Lobo” Carrasco abrió la cuenta al 51 para el 1-0 del Barça; Maradona (en sensacional definición) extendió la ventaja azulgrana; Vicente del Bosque descontó al 63, y Juanito igualó al 69.
En la vuelta, jugada 3 días después, en Camp Nou, el FC Barcelona sellaría el título con un ajustado 2-1. Carlos Santillana dio la ventaja al Madrid al 15; Maradona igualó de penal al 21; y el vasco José Ramón Alexanko cerró el marcador al 80.
El paso triunfal de Menotti por el FC Barcelona sumaría la Supercopa de 1983, pero acabaría (junto con el de Maradona) con la bochornosa final de la Copa del Rey de 1984 ganada por el Athletic de Bilbao.
Por aquellos años, al Barça se le resistía la Liga, que no se ganaba desde los tiempos de Cruijff-Michels (1973/74). El título doméstico volvería a Camp Nou de la mano del sucesor de Menotti, el inglés Terry Venables, en la temporada 1984/85. Y aquellos serían los días en los que se empezaba a consolidar la “Quinta del Buitre” en el Real Madrid; un equipo que marcaría época en Chamartín, y en la Liga.
Érase una vez esa historia; la de los tiempos de Menotti, Di Stefano, Maradona, Alexanko, Juanito y Santillana.
Hoy los protagonistas son Guardiola, Mourinho, Messi, Cristiano Ronaldo, y el sábado 16 ellos comenzarán a escribir una nueva página. Estos días son la antesala de un capítulo especial de la rivalidad Madrid-Barça que pinta para inolvidable.

