Dos en Uno
El hombre de la “doble personalidad” mira indiferente al mundo que lo rodea. Observa y calla. Poco le importa el “que dirán”. Se aleja de las polémicas mientras juega, se divierte y divierte.
El hombre atrevido y valiente dentro del rectángulo de juego no se condice con el tímido, casi apático que camina por el mundo derrochando una sutileza privilegiada, esa que sólo poseen los elegidos.
Debería sufrir por cargar semejante mochila. Sin embargo, y gracias a esa “doble personalidad”, lo hace con tanta naturalidad que genera esa polémica ajena a su voluntad.
Lo atacan verbalmente. Él responde con los pies. Y hasta con la cabeza, a pesar de ser una “Pulga”.
Muchos de los que disfrutan de su habilidad ya lo encumbraron, lo alzaron al tope de la consideración. Y eso produce la reacción de quienes se sienten desplazados. Tampoco le importa. Él sigue pegándole a la pelotita. Él sigue manejando su propio idioma, incomprensible para la mayoría de sus rivales. Y de sus detractores.
Esa “doble personalidad” provoca el fastidio de quienes viven pendientes de las polémicas. ¿Por qué no reacciona?, se lamentan aquellos que suelen utilizar los “escándalos” para llenar las páginas de prensa.
No participa de ese ambiente. Así como se levanta casi de inmediato tras ser el receptor de tantas piernas fuertes y mal intencionadas (llámense también “pisotones”), así se desprende de quienes lo atacan.
Ahora “dicen” que bajó su rendimiento. Esos mismos que una semana lo visten de elogios, a la siguiente dudan de su real potencial, generando el descreimiento y la poca seriedad de sus comentarios.
Lionel Messi es así. Por eso es el mejor. ¿De la historia? Nada ni nadie puede asegurarlo. Cuestión de gustos, que le llaman. Cuestión de opinión, también. A él no lo incomoda. Y eso es lo importante. Que se mantenga alejado de esas polémicas inútiles que sólo sirven para llenar páginas lo hacen aún más grande. Y más maduro.
Lleva tres Balones de Oro consecutivos. El mundo del fútbol lo eligió. Y esa sí es palabra santa. Le guste a quien le guste. Le pese a quien le pese.

