16
Aug
2012

Fórmula indescifrable

d.pessolano /

 Días antes del amistoso entre Alemania y Argentina hubo una declaración de Marco Reus que me obligó a leer la nota en la que el atacante del Borussia Dortmund avisó que el combinado teutón tenía la fórmula para detener a Lionel Messi.

Si la afirmación de Reus era cierta, los ordenados alemanes habrán guardado la técnica para un partido importante y no para un amistoso porque por lo que se vio en Frankfurt, los hombres de Joachim Löw no dieron el menor indicio de cómo saber frenar a La Pulga.

Messi volvió a jugar bien, a marcar, a demostrar que si mínimamente lo acompañan puede hacer estragos con quienes se le crucen.

El rosarino está en un momento superlativo. Lo complicado es mantener un nivel altísimo durante años y años y seguramente sea el vencedor del próximo Balón de Oro de la FIFA. Si esto no ocurriera, si se lo dieran a Cristiano Ronaldo o Andrés Iniesta (los que conforman la terna final y que son excelentísimos jugadores) sería injusto. Pero somos conocedores de que el fútbol, en su mundo, está repleto de sinrazones. Igualmente dejemos esta cuestión para dentro de algún tiempo. Volviendo a Messi habrá que tener, en Argentina, mesura respecto de la selección. Es que el hincha argentino transita a diario una ciclotimia crónica, capaz de transformar la sonrisa y la algarabía en tristeza e insultos en milésimas de segundo.

Messi hace todo. Arma juego, agiganta a sus compañeros, minimiza a los de enfrente, yerra penales, convierte goles, estrella balones en los postes… completito el menú y en un lapso de noventa minutos, un segmento que se sabe tiene principio y fin. Lo que desconocemos es hasta donde puede dar este generador de ilusiones inconmensurables.

Entiendo que los partidos amistosos solo les sirven a los entrenadores porque son ellos los que deben obtener las conclusiones necesarias. También hay otra realidad. En el paralelo de determinadas situaciones cabe explicar que una cosa es enfrentar a Alemania y otra a la selección de Aruba. Lógica pura, cuando uno quiere crecer debe atacar a un superior y perseguir la consecución de los resultados en base a explotar las debilidades del contrario, de un contrario de una talla igual o mejor. Eso hace Messi y eso es lo que Alejandro Sabella quiere que hagan los compañeros de Messi.

El fútbol es imposible y más lo son sus actores principales. A un “futbolista de reparto” se lo neutraliza; quizá no con tanta facilidad, pero se lo detiene. A los Messi, no. Por eso es que es utópico rebuscárselas para amedrentar desde las palabras y las declaraciones a Lionel Messi. Que se diga que un grupo ensaya la manera de cortar lo que Messi quiera dibujar, está bien. Abrirse al mundo, sincerarse afirmando una hipótesis, es morir en el intento cuando del otro lado está Leo. Eso le sucedió a Marco Reus.

Abrazo para todos.

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