03
Jul
2012

La hinchada del Gremio no perdona a Ronaldinho.

j.rowinsky /

El público no se retiraba de las instalaciones del Olímpico de Porto Alegre el campo de juego donde el Gremio recibe a sus adversarios, en esta oportunidad el Atlético Mineiro. Había una razón poderosa, acababan de perder y Ronaldinho era el centro de la ira de los torcedores. No se amilanó, por el contrario, unos minutos antes había enfilado hacia el túnel que lleva a los vestuarios de los locales. Parecía una provocación, por suerte tomó conciencia y se dirigió al lugar donde debía ir, los del Atlético Mineiro. No le fue fácil llegar, los reporteros, periodistas o los que sean le siguieron y prácticamente le obligaron a hacer declaraciones. Debemos tener en cuenta que es una costumbre en Sudamérica ir a los partidos con las radios y por eso la hinchada del Gremio sabía lo que estaba diciendo el crack brasileño. A la pregunta sobre que sentía ante tanta repulsa por parte de quienes hace pocos años le adoraban respondió: Siempre es bueno ganar aquí. La otra vez, se refería al partido que jugó defendiendo la camiseta del Flamengo, perdí ahora gané. No fue una respuesta irrespetuosa.

Era el segundo partido que jugaba en Porto Alegre con otra camiseta que no fuera la del Club en la que  hizo toda su primera etapa de futbolista (donde fue adorado), tuvo que soportar una tremenda adversión, podríamos decir de todo el estadio, mas de 35.000 espectadores. Aquella vez perdió como dijo en el reportaje, pero esta vez había ganado y de hecho este resultado fue una humillación para los gaúchos y esa era la razón por la que el público no se retiraba.

Hubo una pequeña diferencia, con Flamengo la arremetida fue desde el mismo momento que salió del hotel donde se alojaban los jugadores, ahora no, incluso en el momento del saludo de los mineros a las tribunas, no fueron muchos los silbidos. Había eso si, cartelones, incluso uno de ellos fue retirado por los gendarmes porque insultaba a la madre de Ronaldinho. Había otros más pequeños pero les unía un solo objetivo insultar al jugador, el abucheo fue tremendo al final del partido.

Luego vino la calma, el fútbol tiene eso, el olvido comienza al terminar la brega porque todos saben que la próxima semana será otra la historia. El desahogo de alguna forma se había logrado y por suerte  las cosas no pasaron a mayores.

¿Hay razones para tanto odio? Pienso que no, pero los que amamos este deporte sabemos que la bronca por decirla de alguna manera es parte del juego. Se que es muy difícil ser indiferente a las consecuencias que trae lo que en definitiva es eso, nada más que un juego. Aclaro que a veces deja de serlo, la historia del Fútbol está plagada de hechos violentos que culminaron en elevados costos de vida y los brasileros no son ajenos a ellos.

No pasó nada como les dije, por suerte, aunque el odio por lo que ellos, la fanaticada gaúcha, consideran una traición, parece no atenuarse. Se puede entender, aunque no justificar, Ronaldinho, unos de los mejores jugadores de la historia de Brasil y el Mundo, nació creció y maduró en las filas del Gremio de Porto Alegre, el no haber vuelto, después de su larga trayectoria en Europa al Club, parece para la torcida una traición imperdonable.

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