02
Jul
2012

Sólo un juego, vida y catarsis… ¡¡¡Mamma Mía!!!

o.fuentes /

Este juego es realmente maravilloso.  Y permítanme contarlo en primera persona porque mi fin de semana fue dramático, extremista.  De caras y caretas, pasé del llanto a la risa. Del desgarro visceral y la pena, a la felicidad y admiración. Con sufrimiento de niño y alegría de viejo. No me lo contaron, lo viví. El Sábado lloré de dolor y el Domingo el fútbol me dio revancha. Una ópera alterna, pero sobre todas las cosas, bien futbolero de los ensueños de 1969 y 1970 a un 2012 impensado… Entre el vamos Chaca, el Óle y el Forza Italia, no fue un Sábado más.  Por suerte el Domingo tampoco.

 Comienzo con el 30 de Junio de 2012 cuando mi piel Tricolor se hacía trizas con el descenso de Chacarita Jrs. a la Tercera División del fútbol argentino en un final para el infarto. Un penal fallado en el minuto 94, sepultaba nuestra ilusión de un milagro. Fui, sólo en mi impertérrita oficina, un Tano Pasman en su máxima expresión, casi superando al original. Entendí como nunca su dolor.  ¡Nooooo! ¡A la tercera nooooooo! No, pero sí. Como buen Funebrero quedé para el cementerio.

Adiós Twitter, Facebook, emails, mensajes de texto, internet y toda la parafernalia infinita de la bendita comunicación que nos abraza por estos días. Y me entró el viejazo… ¡Que lindo era esperar el diario del Lunes o el Gráfico de los Martes! Pero este es otro mundo y las burlas me dolían inmensamente, (imaginar las que vendrían, mucho más) me molestaba y hería la felicidad ajena, esa del otro bando que disfrutamos unos días atrás porque ellos también descendieron, no era consuelo. Era un puñal, una daga en il cuore.  Las condolencias por mi mal disimulado dolor, eran insoportables. Ni yo mismo me podía engañar con que este es un juego y las culpa es de…

A veces es imposible evitar el desgarro intentando rechazar la estupidez del hincha que llevo dentro, los minutos se hacían eternos. Gracias a Dios por mis nietos. Emma y Luca, me despejaron y sacaron de la tormenta que sólo un hincha de fútbol entiende (joven o viejo) y me hicieron reaccionar con su candidez e ingenuidad. Imposible no rendirse ante tamaña oferta. Me quedaba un momento de lucidez.  Gracias, fueron el bálsamo que necesitaba. Aunque cuando se fueron me volvió el pánico. No pude dormir en la noche del Sábado y la madrugada del Domingo llegó ajena, lejana y súbita para encontrarme camino a la radio como cada fin de semana, pero esta vez masticando rabia. Dolor. ¡Es sólo un juego, tarado!... No, no es un juego, es más que eso... Es simplemente fútbol. Inigualable.  ¿Habrá canchas en el cielo... Y en el infierno?

Pero ya era Domingo, se venía el España-Italia y un mero consuelo aparecía. Mi día de catarsis había llegado esperanzador porque el día anterior había vivido mi tragedia griega. A disfrutarlo porque no sufro por ninguno de los dos, me da lo mismo el triunfo Tano, Gallego o Catalán. Yo sólo sufro por Chaca y que gane el mejor, soy un espectador de lujo, me dije. Y lo fui. Me daba lo mismo, quien fuera el Campeón Euro 2012. El Sábado había sido otra cosa, estocada a la yugular, mi dolor ya no tenía retorno. Ahora quería ver fútbol, ganar era una posibilidad y perder un accidente. Que se curen los derrotados.

Prefería ver festejar a España por mi abuelo español, el gallego Miguel, y por su juego más pulido, pero me daba la sensación que la Azzurra tenía las de ganar porque estaba mejor compenetrado y por alguna razón veía que la Roja venía flaqueando. Que su toque había pasado a ser un toqueteo por momentos intrascendente y que sin un “9” de área no iba a poder con los Tanos que, no sólo llegaban crecidos  con su triunfo ante Alemania, sino que defensivamente no son ingenuos, pasa pelota o jugador, nunca los dos. Es algo con lo que crecieron e hicieron un mito de ello, lo llevan como etiqueta en el orillo. Encima Italia le agregaba un juego más versátil al acostumbrado. De dósis de talento y contundencia de la mano de Pirlo, Cassano y Balotelli. El duelo era y fue imperdible.

Bueno, quedó demostrado una vez más que el fútbol es un juego maravilloso y vimos un recital de alto vuelo, con una España que demostró que su respeto por la pelota es genuino hasta cuando se la entrega al rival. 

Esta España jugó a otra cosa. Exaltó su propio nivel y al juego mismo.  Se tiró un poco más atrás que de costumbre y generó los espacios necesarios que le había costado bastante encontrar y plasmar en Sudáfrica 2010 y en esta misma Euro. Tuvo explosión y no murió en el toqueteo repetitivo de partidos anteriores. Toreó a Italia, lo desafió sin tapujos, poniendo sobre el campo de Kiev los 92 años sin victorias ante el Catenaccio. Con maestría derribó las paredes de aquella historia y le cortó oreja y rabo. Bien de plaza más que de cancha.

La Roja jugó el Domingo un fútbol para el aplauso y la posteridad, ese que todo hincha quiere ver jugar a su Selección Nacional y a su equipo en particular.  Al toque le agregó velocidad y precisión, algo muy difícil de lograr cuando el denominador común de nuestro fútbol es destruir, obviamente porque es mucho más fácil que construir. Su contragolpe fue una maravilla. Una máquina perfecta digna de admiración. El gol de Jordi Alba fue la perfección seductora del fútbol bien jugado, mostrándole a propios y extraños que contraatacar no es una mala palabra.

A muchos le habrá venido el recuerdo de Paolo Rossi y la Italia de España ´82 a la memoria, pero hay una gran diferencia, este seleccionado español es un compendio de virtudes técnicas, a tal punto que compararlo con el juego excelso del Brasil de México ´70 de Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelinho, se me cruza por la mente cada vez más. Hay una gran diferencia, a Iker no le hacen goles, es el arquero del cero bien ganado y que merece el resto del equipo.  Como así merece Don Vicente del Bosque el respeto a su convencimiento y tozudez de creer como Pep que se puede jugar sin “9” de área. El resultado lo avala, el juego lo enaltece.

Gracias Italia por jugar distinto aunque duela la derrota, bien valía la propuesta valiente de Cesare Prandelli, a seguir ese camino. Ganó el mejor y hoy España sigue siendo el Rey y la Reina juntos. Con mucho del Barça y un aporte del Madrid. Indestructibles. Brasil 2014 los espera.

Hacé catarsis que el fútbol sigue siendo hermoso a pesar de todo.

Gracias, hasta la próxima.

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