05
Dec
2012

YA NO HAY MAS INSIDE DERECHO

YA NO HAY MAS INSIDE DERECHO

“Usted va a jugar de inside derecho, como jugó su abuelo y como jugó su padre. Los Garcé lo llevamos en la sangre,  está en nuestros genes jugar de inside derecho. Y los dos jugamos en primera y cuando para jugar en primera había que ser bueno de verdad, no como ahora que todo es estado físico y juegan cada burro que no le saben ni pegar!”. Martín Garcé hablaba en tono alto, entre eufórico y enojado, intentando que a su hijo le quedase claro que él sería inside derecho o no sería nada.

El pibe lo miraba con resignación. Obediente resignación.

Está demás decir que lo que decía Martín era absoluta verdad. Su viejo había sido un inside de aquellos, de los que quedan en la memoria de todos los que lo vieron jugar, de una habilidad extraordinaria. Que él también había sido un jugador que llenó de alegría los estadios, por su habilidad, por su inteligencia, por su entrega. Y ahora, parecía inevitable, vendría el tiempo del pibe, del “chueco” Facundo Garcé. Para todos los que se atrevían a comparar y que tenían la posibilidad de hacerlo porque habían visto jugar a los mayores, no había dudas, “El chueco” era distinto. Los viejos habían sido buenos, pero este pibe es otra cosa. Todos coincidían. Quizás le faltase un poco de carácter, pero a los 14 años eso no se le pide a nadie. Ya tendría tiempo, por ahora, tenía todo lo otro que se podía resumir diciendo que el chueco tenía a esa edad una jerarquía de jugador que no la alcanzaban ni tipos de selección.

Una tarde, en el boliche,  antes del tute cabrero, se habló del tema. Claro que debo puntualizar que aunque parezca mentira todavía existen boliches como aquellos donde van los muchachos, - jóvenes, viejos, todos mezclados-, a jugar a las cartas y a discutir sobre fútbol y política. De mujeres no se habla, porque no lo permiten los códigos. Todos tenemos madre y hermanas dijo alguien en ese boliche hace más de 60 años y quedó sellado. Con futbol y política alcanza y sobra como tema de conversación.

Decía, que una tardecita se habló sobre el futuro del Chueco y Manolo Ortiz, que no había sido tan buen jugador como Martín Garcé, pero que sabía bastante de la movida de las inferiores y a quien Martín respetaba y gustaba seguir sus consejos, le dijo: -“Martín, no lo llevés al pibe, que vaya solo. No le tengas que deber favores a nadie, El Chueco es un diamante, créeme, nadie se lo va a perder, ya no salen más jugadores así…no ves que en vez de potreros ahora hay academias de futbol…dejate de joder…mirá que te van a enseñar a jugar a la pelota…a los siete u ocho años…a esa edad, la escolaseas o no la escolaseas, después te mejoramos, pero lo que natura non da…”. Manolo era verborrágico y convincente. Y como a nadie se le hubiera ocurrido ni siquiera sospechar que si el Chueco se iba a probar, no hubiese sido aceptado, EL Chueco quedaba, seguro. Entonces la decisión estaba tomada. Nada de recomendaciones, ni soy el hijo de tal, ni el nieto de cual.

Cuando Martín le preguntó al Chueco si le gustaría irse a probar, el pibe por supuesto le dijo que sí y mayor fue su alegría cuando el padre le dijo “qué te parece Chueco si vas por las tuyas, sin recomendaciones, sin decir quién es tu viejo ni quién fue tu abuelo”.  Estaba feliz, era lo que él quería. Y por supuesto se encargó de todo: averiguó cuando probaban en ese club que él quería, la hora, los días, hasta arregló con el Lito, que atajaba un montón, para irse a probar juntos.

 La noche antes del día esperado Martín le dio algunos consejos, además de recordarle que no acepte jugar en otro puesto, que “vos sos inside derecho”. Entre otras cosas le dijo que no quiera demostrar todo en una jugada, que toque, que juegue como siempre, que no se la morfe. Lo curioso de esto es que para ser justos y sinceros debemos decir que el Chueco estaba tranquilo, como todos los días, y que el que estaba realmente nervioso era Martín.

Se encontraron con Lito en la parada del 96. Fueron hablando cosas sin importancia hasta que llegaron al club. Diez minutos antes de la hora de la citación y ya había un montón de pibes. La mayoría con sus padres. Cosa que antes no pasaba, antes los pibes iban a probarse como lo hacía ahora el Chueco, acompañado  por un amigo que también se  iba a probar, pero los viejos no acompañaban a los chicos…pedir permiso en el laburo para llevar al pibe a probarse era algo que a nadie se le pasaba por la cabeza. Ahora parece que los padres quieren negociar hasta la plata del partido de prueba…Llegada la hora, pasados cinco minutos para ser precisos, aparece un entrenador gordito, cara de leer muchos libros sobre futbol y de haber jugado pocos partidos…(que cómo es esa cara?, si vos jugaste a la pelota, ya te la imaginas). Bueno, el entrenador los fue separando por año, ese día probaban pibes del 97 y del 96. Les pidió que lo acompañasen. Todos caminaron atrás del gordito que enseñaba el camino. Llegaron a un gimnasio cerrado. Lito y el Chueco cambiaron una  mirada que quería decir “no entiendo nada, la prueba no es en la cancha?”. El encargado les dijo entonces a los pibes que en el piso si miraban bien,  iban a ver círculos con las diferentes posiciones dentro de la cancha…marcador lateral derecho, lateral izquierdo, central derecho, central izquierdo, media punta por derecha, media punta por izquierda, enganche, carrilero por aquí, carrilero por allá, por supuesto arquero, nueve de área, delantero, auxiliar de medio campo…y que sería bueno que cada uno vaya y se ponga dentro del círculo que correspondía a su posición dentro del campo.

 Al chueco le rebotó en su mente el consejo de su padre: vos sos inside derecho. Y buscó en los círculos la posición. Las leyó todas tres veces. Ya todos los pibes se habían acomodado. Había tres arqueros y Lito cuatro, siete “nueve de área”, incontables carrileros y así… Lo cierto es que todos estaban en “sus puestos” menos el Chueco. El entrenador con tonito socarrón le advirtió “Y nene, todavía no sabés cual es tu puesto..”. “Yo soy Inside derecho”  , respondió no exento de orgullo el Chueco. “Tomatela, pibe, no me hagas perder el tiempo, andá a tu casa, ese puesto no existe más…que inside derecho, el boludo este…”.

Puntinazo (al lado del palo)

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Comentarios

mheiz2524 / Vie, 2013-06-21 19:04

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