Hay muchas explicaciones, todas ellas muy centradas y con una base racional incuestionable. La síntesis es sencilla, Barcelona le pagó al Inter de Milán 46 millones de euros, más 3 millones, porque Hleb prefirió ir al Stuttgart y Samuel Eto’o, este último con valor relativo pues los números contables del club lo consideraba amortizado. Para los catalanes Samuel no vale nada, para cualquier analista si suma lo que debería valer el camerunés, lo que se pagó por Ibrahimovic supera por lejos lo abonado por el Real Madrid al Manchester United por Cristiano Ronaldo.