Hablo del Barcelona y del Real Madrid, porque me resulta imposible no marcar las diferencias entre uno y otro. Diferencias que el Barça ha demostrado una vez más, siendo un campeón como pocos.
Ni el más tozudo de los madridistas puede negar que este Barça, el Barça de Pep Guardiola, ganador de tres Ligas de forma consecutiva, ha demostrado algo más que jugar bien al fútbol.
Pobre de aquel que intente buscar un argumento válido para defenestrar este nuevo título de Pep y sus hombres, pues no lo encontrará.