27
Sep
2010

Atrabilis detrás de la pantalla.

j.rowinsky /
Sospecho que el pasar de los años me está cargando con manías que me sacan de quicio, tendré que pelear duro para superarlas. Los fines de semana, por una razón o por otra, me vienen ataques de mal humor por causa del fútbol, debería tener claro que esto no es más que un juego y no tomármelo a la tremenda, pero bueno, para mi tranquilidad, el lunes, (hoy es lunes), las supero. No debe ser grave la cosa…por ahora. Las penas de Ujfalusi. He estado embroncado estos días con el checo Ujfalusi, me ha quitado el placer de ver jugar a Lionel Messi  y tengo que reconocer que a pesar que el Barza puede ganar sin su presencia, no es lo mismo con él que sin él. Pero aún enojado tengo que hacer algunas precisiones. El foul en sus distintas variantes forma parte de este juego, más aún, en muchos casos es un elemento táctico al que recurren una y otra vez sus protagonistas (ustedes no se me hagan los angelitos, si habrán aplaudido las entraditas con pierna fuerte de Puyol o Milito), para sacar provecho en función del más fuerte o el más malintencionado. Para su control este deporte tiene sus reglas, no sea cosa que estén haciendo pomada a los jugadores así como así. De ninguna manera y para ejemplo basta con saber que don Tomas Ujfalusi fue expulsado del partido después que le dio con alma y vida al tobillo del genial argentino y además recibió el castigo que establecen los códigos, dos juegos fuera de los escenarios. Pero la peor de las sanciones no fue esa, sino que para ocupar su lugar Quique recurrió al brasileño Filipe Luis Karsmirski y no sé si habrá lugar para el checo en un futuro cercano, porque este muchacho se las trae de calidad y media, tremendo jugador. La próxima vez Ujfalusi tendrá que pensar dos veces antes de aplicar el basamento táctico de romper tobillos para liquidar talentos. Los orsais” de Villa. ¿A alguno de ustedes les ha dado por contar las veces que queda fuera de juego David Villa por partido? Bueno para que no se esfuercen mucho en recordar les digo que al menos recibe tres sanciones por estar fuera de lugar en cada presentación del Blaugrana, ha llegado hasta seis, lo que es un despropósito para un jugador de su categoría. No podemos negar que el muchacho está ansioso por responderle a su equipo en función de la millonada que pagaron por él y eso parece le juega en contra. No está jugando bien y lo sabe, no se acopla, por ahora, al estilo del “filosofo” Pep Guardiola y si las cosas siguen así, sospecho que habrá cambios a pesar de la inversión. Vuelve por favor Samuel Eto’o. Que conste que  no soy culé. ¿Será que el camerunés les  hizo algún "gualicho" antes de irse? Los males humores de Mourinho. El portugués es un fenómeno manejándose con los medios, aún lo recuerdo cuando el Inter dejó fuera de la Champions al Barcelona en el Camp Nou gesticulando al finalizar el partido para las fotos y otros documentos gráficos con una actitud provocadora que daba para el enojo. No hubo duda en los atentos espectadores, millones gracias a la televisión, que estaban viendo el partido que el muchacho ya tenía casi arreglado su pasaje al Real Madrid, pero por las dudas mandó el mensaje, (cosa que se arrepintiera don Florentino Pérez), “yo soy el que eliminó a la máquina de Guardiola”. Ahora en su nuevo equipo, vuelve una y otra vez a expresarse genialmente a través de los medios, ¡Que manejo de las cámaras!, con mensajes continuos que marcan presencia. Que si una cosa, que si la otra, siempre tiene una excusa para mostrarse polémico. El show mayor se dio en los últimos días cuando no consiguió permiso para dirigir por dos partidos a la selección de su país, gratis. Si como lo leyó, una especie de licencia con goce de sueldo que le debía conceder don Florentino. El jefe máximo dijo no, como no podía ser de otra manera, y a llorar al cuartito. Bueno, pero no es lo único que parece estarle saliendo mal al gran DT (no es lo mismo el Inter que el Madrid, o Moratti y Pérez) y ya comienzan a sentirse los silbidos, clásica forma de manifestar su malestar el soberano merengue cuando no le gusta cómo juega su equipo. Pensar que al Ingeniero Pellegrini no le tuvieron paciencia, claro que no era tan mediático, que es lo que vale “hoy día”, como dicen los chilenos.