Blatter abrió el paraguas…¿lloverá?
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, tiró la bomba e hizo temblar los débiles cimientos en los que se tambalea la organización del Mundial 2010.
Sin tapujos y apuntando de lleno al corazón de un país que sueña con ser el anfitrión del mayor espectáculo deportivo a nivel internacional, Don Sepp admitió que existe un “Plan B” en caso de que Sudáfrica no pueda hacerse cargo de tamaña responsabilidad.
Una declaración casi al paso resultó por conmover al mundo del fútbol y, por sobre todo, abrir los ojos de quienes aguardan agazapados que la presa caiga herida para caerle encima y quedarse con el premio.
Las razones que alimentan las dudas acerca de las posibilidades reales que pueda tener Sudáfrica para organizar el Mundial son las mismas que surgieron el día que fue elegido: la seguridad. Serios problemas sociales, entre los que toman preponderancia los brotes xenófobos hacia los extranjeros, han dejado casi un centenar de muertos en los últimos tiempos.
La prueba final podría ser la Copa Confederaciones 2009, justo un año antes del inicio del Mundial.
Dadas estas circunstancias las dudas comienzan a nublar el horizonte. ¿Puede Sudáfrica organizarlo de esta manera?¿Existen las garantías de seguridad que se necesitan, teniendo en cuenta los traslados entre sedes? ¿No será demasiado arriesgado esperar hasta la Copa Confederaciones? De no ser Sudáfrica, ¿quién? ¿México? ¿Estados Unidos? ¿Australia? ¿O una organización conjunta entre España y Portugal?...

