09
May
2011

El final de la historia

e.biscayart /
El capítulo escrito por el FC Barcelona y el Real Madrid CF entre el 16 de abril y el 3 de mayo de 2011, nos deja una página memorable dentro de la rica historia de la rivalidad de estos dos gigantes. Han sido 18 días que se han cerrado con lamentos y justificaciones de un lado, e inevitables festejos del otro. Más allá del fútbol, del último Clásico queda la polémica de la jugada anulada a Higuaín que no debió haber sido cortada, de acuerdo al reglamento. La accidental caída de Ronaldo sobre Mascherano, no debió ser motivo para frenar la acción que dejó a Higuaín cara a cara con Valdés, y posteriormente con el balón en la red. Al ser accidental el contacto entre los dos jugadores, el reglamento especifica que se debe dejar continuar la acción, y Frank de Bleeckere no lo hizo. El Madrid, a través de la verticalidad de ideas de Mourinho se aferró a esto, y como ya hemos visto en otros pasajes de la carrera del portugués, convirtió al árbitro en excusa de la derrota. Que hubo errores de los árbitros, los hubo, pero me parece que centralizarse en ellos es un intento a desviar el foco de atención del asunto de fondo – la falta de un fútbol más ofensivo. Y esa táctica de “desvío”, no es un modus operandi nuevo en Mourinho. A nosotros, como analistas, nos queda la posibilidad de analizar por qué el Madrid perdió la eliminatoria, y no consiguió su objetivo de desbancar al Barça – pese a haber ganado la Copa del Rey. Quedó claro el sábado (y ante el Sevilla, que no es un equipo menor), que cuando el Madrid ataca, y no solo contraataca, es un equipo temible, al que muy pocos pueden resistir. Y entonces, nos preguntamos, ¿por qué no hacerlo en al menos uno de estos Clásicos pasados? Uno concluye en que ante el peso del 0-5 del 29 de noviembre de 2010, el Madrid decidió (Mourinho decidió) que el único modo de jugarle (y ganarle) al Barça, era a la contra. En los 4 Clásicos, el nivel de posesión promedio del equipo blanco fue de 31%, con un pico del 36% en el Clásico del 1-1 en Camp Nou (42% en el segundo tiempo). En los 4 Clásicos sólo se destacaron la voluntad de Pepe (a veces con excesos), la seguridad de Casillas, y la rebeldía de Di Maria y Marcelo. Demasiado poco, para el gusto de los madridistas, y para un equipo con tantos recursos. Los dos partidos en casa fueron – para mi – la clave. El del 16 de abril de la Liga, era el mejor lugar para exponer un fútbol de ataque, o al menos un fútbol de mano-a-mano, y no de contraataque; si se perdía, era el adiós a la Liga, y si se ganaba, se reactivaba la competencia doméstica, y se le daba un golpe al rival. No ocurrió. Y así la Liga parece ir hoy en camino de las vitrinas del Barça. Otro buen momento desaprovechado por el Madrid fue el Clásico de la ida de la Champions, puesto que el Barcelona llegaba al Bernabéu con bajas, y arrastrando dudas tras haber sido derrotado en la Copa del Rey. En ambos el Madrid perdió un jugador entre el minuto 50 y el 60, sin embargo, estando 11 contra 11, nunca se lo vio con la intención de robarle la iniciativa, o de faltarle el respeto al Barcelona. ¿Pesó el temor a la goleada, o se asumió que el rival era superior? No lo sabemos… Porque de eso, Mourinho no habla. Esa es la gran duda capital que nos queda, al cabo de esta serie de partidos. El Madrid se guardó mucho en el tanque, no explotó su temible fútbol de ataque, y no supo sacarle provecho a sus potentes delanteros. Ese es el caso de Cristiano Ronaldo, un hombre que está en la mejor temporada goleadora de su vida, que parece ir camino de la bota de oro de Europa, y que en el último Clásico, cuando el Madrid necesitaba goles urgentemente, no pudo registrar un solo tiro al marco. Y en gran parte, el culpable de esta última estadística no es Cristiano Ronaldo, sino Mourinho, el destinatario de aquel “no me gusta jugar así, pero tengo que adaptarme. Es lo que hay”. Aquella sentencia llevaba mucho de cierto, y en su momento fue castigada por el entrenador, justamente quizás, porque decía una gran verdad. A la vista de los resultados ligueros del fin de semana, todo indica que la Liga se definirá el miércoles, cuando el Barcelona visite al Levante. Al igual que al Manchester United, su rival en la final de la Champions, un punto hará campeón al Barça, y – en el caso de la Liga, salvará del descenso al Levante. Se ha cerrado el importante capítulo de los Clásicos. El final de la historia se aproxima.