01
Jul
2008

Iker Casillas

j.rowinsky /

Me cuesta mucho aceptar el reto de caer en la tentación de decir que un jugador de fútbol es en su puesto el mejor del mundo, es más no lo acepto.

Nunca caí en la trampa de elegir entre Pelé y Maradona, tenía una idea acabada de que el mundo futbolístico era tan grande que permitía lugar para estos dos genios. Pero si alguien me exigía definirme por uno de los dos, respondía siempre que un equipo de fútbol once son los protagonistas o catorce, como se quiera ver. Además si hiciera un elenco ejemplar, en mi cuadro jugarían los dos.

Pelé por la derecha conteniendo y proyectándose al ataque y Maradona por la izquierda como un lanzador y creo que serían invencibles, pero me faltan nueve o doce jugadores todavía, con sólo dos no se puede jugar, no lo permiten las reglas de este deporte.

¿A qué viene este comentario? A raíz de la conquista española de la Eurocopa 2008, muchos periodistas vieron en el capitán de esta selección al mejor portero del mundo. Y como no podía ser de otra manera, me vi obligado nuevamente a negarme a aceptar esa consideración. ¿Pero no estaré siendo muy duro con Iker Casillas? ¿Acaso no es el mejor del mundo en su puesto?

Para ser justo diré que sin lugar a dudas el madrileño es uno de los mejores porteros que vi en mi vida. Tuve la fortuna de ver jugar en el Estadio Centenario de Montevideo a Lev Jashin, a Amadeo Carrizo en varias oportunidades, Ladislao Mazurkiewicz y al brasileño Manga porque descollaron en mi país, ambos al mismo tiempo, privilegio que pocos han tenido, el de disfrutar a dos de los mejores del mundo en mi patria, vi jugar a Gordon Banks, el ingles de la mirada dura, no hay muchos más para destacar, de pronto no estoy siendo justo y me estoy olvidando de alguien pero son los que puedo recordar.

Creo que tengo elementos como para afirmar lo que digo, Iker tiene asegurado un lugar privilegiado para la historia de ese puesto en un equipo de fútbol. Razones muchas que no hacen al momento desarrollar, pero los títulos sobran, empezando con el campeonato mundial sub 20 de Nigeria en el 1999, cuando apenas contaba con 17 años y siguiendo luego con la destacadísima actuación en el club de sus amores el Real Madrid donde ganó todo lo que un deportista puede aspirar.

Cuando Joseph Blatter le entregó en Viena el domingo pasado la Copa europea, e Iker la izó al mundo con un grito de guerrero vencedor diciéndoles a los millones que seguían la transmisión por TV que la selección de España era la más grande del continente, al mismo tiempo, él, el capitán, entraba en la historia como uno de los mejores porteros del mundo de todos los tiempos.