13
Mar
2011

La semana fundamental

e.biscayart /
Quedó claro que la pasada era una semana muy importante para el Barcelona. Y si bien, con polémica y susto, el martes el Barça pudo superar el duro escollo del Arsenal (pese a no sufrir un solo tiro al arco de los Gunners), el domingo – para bien de la Liga y del Real Madrid – el equipo azulgrana ya no corrió con la misma suerte ante el Sevilla. El Sánchez Pizjuán no es “un estadio más”. Guardiola lo sabía, y por ello entendía que para llegar con mayor margen al Clásico del 17 de Abril, era fundamental completar esta semana clave venciendo al cuadro del barrio de Nervión. Otra vez, al arbitraje fue polémico, pero no vale la pena entrar en ese terreno de discusión; sobre todo cuando hay tanto fútbol en el campo. El Barça desplegó todo su potencial en la primera parte y mereció más que el 1-0 con el que se fue al descanso, pero un incidente sobre el final del primer período le daría otro tono al resto del partido. Sobre el 45+1, Messi fue a disputar una pelota con Javi Varas, arquero del Sevilla, y en la puja por el balón, ambos jugadores chocaron sus rodillas. En ese choque, perdió el equipo azulgrana. Messi se paró con angustia, y tras 2 minutos en el césped se metió finalmente en el vestuario. Pero aunque el 10 apretó los dientes y volvió al campo para el segundo tiempo, el rosarino ya no sería el mismo en el resto del partido. Lo que regresó al terreno para el complemento fue una versión disminuida de Leo, que se limitó a jugar en la zona frontal al área. Ese Messi del segundo tiempo tuvo poca movilidad y profundidad, y su merma le hizo perder frescura al fútbol del Barcelona. Que no es Messi-dependiente, pero que como todo equipo siente cuando uno de sus jugadores (y más si se trata de uno importante) no está al 100 por ciento. Sevilla también hizo lo suyo; no podemos ni debemos quitarle méritos al cuadro de Gregorio Manzano. Pese a no tener una buena temporada, el equipo andaluz es siempre un bravo contendiente. De hecho, hasta pudo haber ganado el partido, dada su gran reacción del segundo tiempo. Y quizás haya sido que con esa sensación Guardiola haya hecho su último cambio, cuando retiró a Villa, y puso a Seydou Keita para reforzar el mediocampo. De repente, pensando que el empate no era un mal negocio. Al final del gran partido, pleno de situaciones, todos quedaron contentos, hasta el eterno disconforme que es José Mourinho, quien seguramente, de cara a la semana fundamental que tiene por delante, sacará fuerzas y motivación de la pérdida de puntos de su gran rival en la Liga. Con ese agregado emocional Mourinho y sus jugadores encararán el últimamente imposible escollo del Real Madrid (los octavos de final de la Champions), donde lo espera una durísima batalla con el Olympique Lyonnais. Y tras la misma, lo aguarda otro derbi ante el Atlético de Madrid. ¿Liga aburrida? ¿Liga de dos? Puede que haya semanas que pensemos eso. Aún así, esta Liga siempre nos da para hablar, debatir, e ilusionarnos. Nos espera un final de temporada trepidante. La semana pasada fue importante para el Barça, y no pudo cerrarla de modo perfecto, simplemente porque la perfección no existe en el fútbol. La que comienza lo será para el Real Madrid. En ella, el equipo de Mourinho deberá hablar en la cancha, como la historia de club de Chamartín lo exige.